
Dr. Cesar Oliveros
El infierno de mi vida
“Me
inyecté con una cirujana plástico en Mérida, me vendió el producto como
algo seguro, me convencí y me realicé el procedimiento. De un tiempo
para acá he vivido un infierno”, relató, María Campos de 40 años,
quien desde hace nueve años se inyectó biopolímeros en el área de los
glúteos.
La
paciente comentó que la médico jamás le indicó las recomendaciones
debidas, ni siquiera le dio el nombre real del producto, “la doctora
jamás mencionó que no me podía inyectar en el glúteos, hace unos 3 meses
me dio un dolor en la espalda y me inyectaron complejo B-12 a partir de
ahí se desencadenaron mis dolencias y mi infierno” explicó.
“Inicialmente
se me comenzó a poner la parte roja y caliente, luego desaparecía y en
cuestiones de meses volvía, hasta hace poco que la reacción fue peor,
tanto así que no consigo acomodo cuando me acuesto”, acotó Campos.
Algo más que un arreglo estético
Los
biopolímeros son compuestos que están siendo empleados para usos
estéticos de manera inadecuada, son utilizados para rellenar o aumentar
cualquier parte del cuerpo, provocando grandes daños en las pacientes
que han sido víctima de estos procedimientos.
Estos son sustancias con diferentes orígenes, en mayor porcentaje se trata de silicona
líquida adjunta con otros productos y algunas son derivadas del
petróleo. El empleo de estas sustancias viene desde hace mucho tiempo en
las áreas de la cirugía plástica y en estéticas.
Una
vez dentro, estos productos llegan a generar rechazo en el organismo,
esto representa un grave problema a la salud pública. Debido a que este
producto esta siendo implementado de manera ilegal.
El
Ministerio del Poder Popular para la salud en el 2012, publicó en
gaceta oficial la prohibición de su uso para fines médicos en respuesta a
múltiples denuncias de pacientes a quienes se les administró esta
sustancia en diferentes partes del cuerpo en abundantes cantidades, y a quienes sufren complicaciones graves con lesiones de carácter irreversible, efectos secundarios considerados una patología.
Inyectarse
cualquier medicamento en pacientes con biopolímeros puede ocasionar la
muerte, y es debido principalmente a la inyección directa del producto
dentro de un vaso sanguíneo, lo que llega a ocasionar complicaciones
mortales como tromboembolismo pulmonar, con el seguimiento de fallas
respiratorias y fallecimiento del paciente.
De
igual forma, también puede presentarse un proceso infeccioso importante
en el área afectada, se debe principalmente a la contaminación de
bacterias hacia el interior de los tejidos, como consecuencia de la
ausencia de medidas de asepsia y antisepsia que generalmente carecen en
estos procedimientos.
EL doctor César
Oliveros, médico cirujano y especialista en el área de biopolímeros, es
uno de los pocos que realiza este procedimiento, en lo que va de año ha
tratado más de 50 pacientes con problemas de esta patología.
Al final todo es biopolímero
Wendy castillo de 39 años, expresó haberse inyectado hace 3 años. El producto le fue suministrado bajo el nombre de “cinomex”
y que no tenía nada que ver con los biopolímeros, siendo esta la misma
sustancia. “Al final todo es biopolímero, ¿no?” enfatizó con tristeza.
“Mis
dolencias comenzaron hace 4 meses, tuve una fiebre por tres meses y no
sabía por qué, me decían que era dengue, luego me dio un dolor en la
zona lumbar, tampoco sabía por qué, me explicaban que era un lumbago
pero ningún tratamiento
funcionaba, hasta que fui a un internista que me examino y dio con que
eran los biopolímeros y me estaban migrando”, expresó Wendy.
“La
única recomendación que me dieron fue que no me podía inyectar y que me
dejara eso quietico, eso fue lo único (…) espero salir rápido de este
martirio”, acotó.

Foto: Archivo
Vivir bajo el bisturí
“Soy
operada de biopolímeros y ya voy a mi tercera cirugía para terminar de
retirar este producto que se ha vuelto una tortura, desde el año pasado
vivo bajo el bisturí”, expresó Martha Ruiz, quien se inyecto hace cinco
años.
Ruiz, quien proviene de la isla
de Margarita, comentó que ya le han realizado dos cirugías, a causa
de que los biopolímeros se le encapsularon en el área de la columna y no
pudieron retirar todo, ahora va por la vencida, “Espero que este
calvario termina vivo con fuertes dolores y malestares”, acotó.
Al
igual que las otras pacientes, el producto fue recomendado como un
método seguro y vendido como células expansivas. “En ningún momento me
dijeron que no me podía volver a inyectar más”, informó.
“El
año pasado me inyecte un relajante muscular a causa de un dolor que me
dio en la espalda a partir de ahí se desato una hinchazón y un
enrojecimiento en los glúteos, parecía como una alergia, fui a un médico
y por la valoración dieron con que eran biopolímeros y que me estaban
migrando a la columna”, declaró.

Dr. César Oliveros
Esto es un problema a la salud publica
El
Dr. César Oliveros, mencionó que Venezuela es el único país de América
latina donde está prohibido el suministro de este producto tan nocivo
para la salud y que no entiende el por qué las personas siguen haciendo
el uso de esta técnica o metodología estética.
De
la misma manera, aclaró que las personas que piensan inyectarse deben
informarse bien, ya que pueden estar implementando un producto que
atenta contra su vida, “No pueden utilizar absolutamente nada que se
inyecte en el organismo para aumentar los glúteos, porque eso no
existe”.
El producto que normalmente
inyectan es ácido hialurónico, “me llegan pacientes de todo el país”,
explicó que es un problema que trasciende fronteras y que las pacientes
se operan por dos razones, porque el producto migra a la región lumbar y a las piernas o por que rechazan el tratamiento.
Expresó
que tienen años luchando con los biopolímeros y que en los últimos dos
años han tenido 3.200 pacientes con biopolímeros, es una cifra
alarmante. “Las personas siguen inyectándose biopolímeros, a pesar de
que la fundación “No a los Biopolímeros” que es de la que yo presido,
tiene campañas de concientización, pero todavía las personas se siguen
inyectando”.
Manifestó, que vienen
trabajando desde hace varios años en una técnica quirúrgica, que no es
perfecta pero le ha dado buenos resultados en un 85 a 90% de eficacia,
antes era una patología que no tenía tratamiento y aseguró que no todas las pacientes se curan en una totalidad.
Aclaró
que las personas deciden colocarse esto, porque es una solución rápida,
algo mágico, ya que se recurre a esto sin ir a cirugía, pero sin saber
las consecuencias que esto implica, aparte de la poca información que se
maneja, la aplicación de los biopolímeros está prohibida desde el 5 de
Diciembre de 2012.
En unos cuatro
años han muerto 15 personas por biopolímeros y menciona que hay un
aproximado de 6.000 mujeres inyectadas. Oliveros hace un llamado a la
población a tomar conciencia de este hecho y que no caigan en cuentos,
“esto es una bomba” enfatizó.

Dr. Cesar Oliveros



Foto: Archivo


Foto: Archivo

Dr. Cesar Oliveros
fuente: http://noticiaaldia.com/2014/06/biopolimeros-la-verdad-desencarnada-el-infierno-para-ser-mas-bellas/